jueves, 20 de junio de 2013

EL DOMINIO BERÉBER EN LOS PIRINEOS OCCIDENTALES Y EN EL CANTÁBRICO ORIENTAL



La existencia de euskaldunes musulmanes en la Ribera


Es un hecho cierto que ha habido durante muchos siglos en las localidades de la Ribera euskaldunes de religión musulmana lo que no dejará de sorprender a algunos, no tanto por lo verosímil de la información como por los prejuicios ideológicos y religiosos que les impiden verlo con normalidad, quizás por la ignorante y políticamente interesada reducción de lo vasco a la montaña, impulsada por los conquistadores castellanos desde el siglo XVI.
Los nombres de persona euskéricos reflejados en la documentación de los siglos XI al XVI de la Ribera Tudelana recopilados por Jabier Sainz Pezonaga nos dejan constancia de los nombres de numerosos musulmanes, según acaba de publicar en Fontes Linguae Vasconum: “Se nos plantea la existencia en la Ribera de Navarra de moros euskaldunes, de gentes de religión musulmana vasco-parlantes”. “Nos abre la perspectiva de considerar la pervivencia del euskera en la Ribera durante los siglos de la dominación musulmana en convivencia con la lengua árabe y el romance mozárabe”, aunque también habría euskaldunes mozarabes.
A las investigaciones del citado autor hay que añadir las publicadas en los últimos años por José Mª Jimeno Jurio, Martín Martínez Saenz de Jubera y Erlanz Urtasun -este último ha descubierto un pleito de 1535 donde todos los testigos agricultores de Tudela y comarca afirmaban que para ser veterinario allí era necesario saber euskera- en fin todos ellos han puesto de manifiesto la existencia de pruebas irrefutables sobre la continuación del euskara en el Valle del Ebro incluida su margen derecha durante las épocas, romana, goda y musulmana.
El Jurado de la Aljama de Tudela el año 1309 era Mahoma Ocharra u Oxarra. Otros moros navarros: Mahoma Ezquerro en Ablitas, Abarqua en Cortes y Ribaforada, Çuri judío de Tudela, Çurra, Gazcarro, Caparra, Zatiquero, Barrena, etc. En Ribaforada, Cascante, Monteagudo, Cintruenigo, Corella, Araciel, Cabanillas, Fustiñana, Arguedas y Cortes es común el apellido “Navarro” entre los moros de dichos  pueblos. El motivo es su significado étnico-lingüístico. Es decir, son riberos euskaldunes autóctonos de religión musulmana.
La Vasconia musulmana y su influencia en la historia navarra
La realidad histórica nos muestra que con los diferentes conquistadores que ha padecido esta tierra se pueden hacer dos grupos; primero, los que a pesar de todo dejaron como balance un fortalecimiento político y cultural y también desarrollo  económico: Roma y los musulmanes; segundo, los que por el contrario han ocasionado una secuela de destrucción y retraso: celtas, visigodos y castellanos. En esta reflexión nos vamos a detener con los musulmanes.
Desde el punto de vista geopolítico además de la Navarra reducida existe la Navarra marítima y la Navarra Norpirenaica o gascona, pero también hubo una Navarra musulmana, o Vasconia islámica, todo ello dentro del espacio vascón circumpirenaico y sus cuencas del Ebro y Garona.
La realidad vascona del Alto Valle del Ebro está acreditada durante toda la época romana, en el siglo V el escritor de Calahorra Prudencio nos habla del Valle del Ebro vascón, y también antes, pues la penetración céltica constatada a partir del siglo VI a. de C. desaparece con Roma en el siglo II a. de C. Esta condición vascona, política y cultural, no acaba en la época de la vecina Hispania visigoda, siglos VI y VII, ni después con los musulmanes, siglos VIII a comienzo del XII. Durante dichos periodos de tiempo no hubo cambios demográficos reseñables, prácticamente ninguno con las incursiones godas y pequeños con los musulmanes.
La historiografía en general ha obviado la influencia que tuvo en el conjunto de Vasconia su ámbito musulmán. No se ha tenido en cuenta ni se ha estudiado suficientemente el papel de esta realidad histórica y su repercusión. Hasta el punto de que sin la presencia de los vascones musulmanizados no sería posible entender la historia de Navarra.
Hay quienes desde la historiografia gran-nacional española han querido ver en el Conde Casius, iniciador de la familia de los muladíes Banu Qasi, a un noble godo. Sin embargo, es mucho más verosímil, con las fuentes disponibles, que Casius fuese un “possessor” o “rico hombre”, cuyo asentamiento familiar, por ubicación geográfica y política, radicaba en la zona de Borja, Tarazona, Alfaro, Cascante y Calahorra, que hundía sus raíces entre los romano-vascones del Valle del Ebro.
Casius a la llegada de los musulmanes al Valle del Ebro abrazó su religión, siendo el origen de la familia Banu Qasi, pero siguió manteniendo las intensas relaciones políticas y de parentesco con los demás dirigentes vascones vecinos. Casius estableció juramento de fidelidad con los Califas Omeyas de Damasco a donde se trasladó personalmente, vínculo que se mantuvo durante doscientos años hasta la caída de los Omeyas de Córdoba lo que coincide también con el fin de los Banu Qasi.
La viuda del padre de Eneko Aritza, se casó con el Banu Qasi Fortun ben Fortun, por lo que Eneko Aritza primer rey de Pamplona y Muza ben Muza señor de los riberos musulmanes eran hermanos. Este pequeño “reino” musulmán actúa formando parte del emirato y a veces de forma casi independiente.  En el año 824 al proteger a los vascones de Pamplona del califato cordobés, se hizo posible la consolidación del Reino de Pamplona frente al expansionismo franco. Primero Muza ben Fortún y después Muza ben Muza  al mando de la Vasconia musulmana fueron el apoyo más eficaz de Eneko Aritza en el nacimiento y consolidación del Reino de Pamplona.
Los tudelanos y Sancho III el Mayor
El episodio, que ha llegado hasta nosotros relatado por un testigo, que se recoge en la dajira de Ibn Bassam, nos deja constancia de cómo los tudelanos en tiempo de Sancho III el Mayor, desobedeciendo al regulo de Zaragoza, y defendiendo los intereses del citado rey de los vascones, cortan el paso al Conde de Castilla que se dirigía a establecer una alianza con el Conde de Barcelona contra Navarra: Pero las gentes de Tudela, entonces altivos y poderosos, desaprobaron aquello y decidieron contrariarle para evitar el baldón [de dejar pasar al Conde], que enterado de todo esto, cuando estuvo cerca de la ciudad, envió mensajeros para convocar a una comisión de sus notables con los que hablaría en el camino”. Pero la mayoría de los tudelanos considerándolo enemigo quiso atacarle y el castellano Sancho les repelió. Entonces los musulmanes riberos se encerraron tras sus murallas y el Conde de Castilla siguió su camino.
Las informaciones que proporcionan las fuentes musulmanas hablan de la llegada de habitantes a Tudela para repoblarla procedentes de las localidades de su entorno, de la misma Cascantum pues como señala Juan José Bienes Calvo los restos arqueológicos que abundan en el subsuelo de la ciudad nos retrotraen a la I Edad del Hierro, y a toda la época romana, sin solución de continuidad, afirmando que la Caiscata indígena estaba en Tudela y que sólo cuando se trazó la calzada romana del Valle del Ebro se trasladó a la nueva Cascantum en el mismo Valle del Queiles, quedando la población anterior dependiendo del Cascantum, Municipio Latino Viejo.
La primera noticia sobre Tudela es del momento en que los vascones de Pamplona quizás dominados temporalmente por los francos, aliados con los Banu Qasi atacan el año 802-3 “Madinat Tutila”, a la que toman y hacen prisionero a su emir Yusuf ben Amrus ben Yusuf.
En el Cerro de Santa Bárbara se alzaba el alcazar musulmán, transformado posteriormente por los reyes de Navarra en castillo y palacio. Durante el siglo XVI tras la conquista española fue derribado en gran parte. Al mismo tiempo que eran perseguidos y aún expulsados a África, aquellos musulmanes euskaldunes originarios de la Ribera, aunque otros muchos se convirtieron al cristianismo por las conminaciones de la Inquisición. Todo ello puede explicar la mayor resistencia a la conquista castellana que tuvo la merindad de Tudela.
Las construcciones musulmanas cuyos restos arqueológicos están apareciendo dan fe de la importancia de Tudela. Así los elegantes  roleos de su Mezquita Mayor, encontrados en la actual catedral que la reemplazó, fueron el cercano modelo de los numerosos roleos, así como otros motivos y decoraciones arquitectónicas, entremezclados con canecillos y modillones que adornan prácticamente todas las iglesias románicas de la Navarra cristiana.
Por mucho que algunos se empeñen en tergiversar estos hechos con la intención de apuntalar la impostura historiográfica gran-nacional española y francesa, la historia es sencillamente la realidad.

Tomás Urzainqui Mina
 Como epílogo quiero mencionar de forma muy breve el caso de la necrópolis de Aldaieta, en Álava (todo un clásico en este blog, aunque nunca le hemos dedicado una entrada monográfica y eso es algo que va a cambiar pronto...), fechada entre los siglos VI y VII d. de C. y en donde los análisis de ADN mitocondrial antiguo detectaron la presencia de marcadores genéticos de origen norteafricano en dos individuos, muy probablemente emparentados. Las fechas manejadas para el yacimiento permitieron a los autores del estudio presentar esos resultados como la prueba de una llegada de gentes del Norte de África a la Península con anterioridad a la invasión de 711. Sin embargo y como veremos en una próxima entrada, en este momento esa afirmación ha de ponerse en cuarentena.

martes, 18 de junio de 2013

VASCONES, ALIADOS DE LOS ROMANOS CONTRA CÁNTABROS Y ASTURES, CAPÍTULO II






http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3177295


¿Vascones en las filas romanas durante el Bellum Cantabricum?La moneda-colgante del Campo de Las Cercas (Cantabria)

  • Autores: Antxoka Martínez Velasco
  • Localización: Zephyrus: Revista de prehistoria y arqueología, ISSN 0514-7336, Nº 64, 2009 , págs. 133-139
  • Títulos paralelos:
    • Vascones in the Roman army during the Bellum Cantabricum?: The coin pendant appeared in Campo de Las Cercas (Cantabria)
  • Resumen
    • españolEntre las monedas recuperadas en el campamento romano de El Campo de Las Cercas, se encuentra un denario perforado emitido por una ceca vascona. Se propone su identificación como colgante de un auxiliar de procedencia vascona que participó en las Guerras Cántabras.
    • EnglishA Vasconian coin recovered from the Roman military camp known as El Campo de Las Cercas is interpreted as a hanging object used by a Vasconian auxiliary during the Cantabrian Wars.



VASCONES, ALIADOS DE LOS ROMANOS CONTRA CÁNTABROS Y ASTURES CAPÍTULO I





Hibai Castro graba el ‘lapidem’, la piedra funeraria que describe los méritos de Mocconio, funcionario de Roma.
http://www.deia.com/2013/06/04/ocio-y-cultura/que-mundo/roma-domuit-vascones


Roma domuit vascones

Roma domuit vascones

Una lápida ratifica que los vascos estuvieron sometidos al Imperio Romano
iñaki mendizabal elordi - Martes, 4 de Junio de 2013



BILBAO
AÑO 2012 d. C. Se rueda un documental con romanos y vascones de por medio. ¿Por qué? Porque dos asociaciones culturales de Bilbao (Ibaizabal Mendebalde y Zenbat Gara) se afanan desde hace tiempo en sacar adelante un proyecto faraónico: Euskara Jendea (La historia de nuestra lengua, la lengua de nuestra historia), una serie de seis documentales que mostrará los orígenes y el devenir de un pequeño pueblo y de un idioma que ha sobrevivido en el mismo lugar durante milenios. Se trata de la versión audiovisual del libro Vascos, escrito por Xamar.
Volvemos a 2012. Los responsables de Euskara Jendea están en plena faena, rodando el segundo de los documentales, En el Imperio Romano, y mientras investigan se encuentran con una lápida curiosa, escrita en honor a Caius Mocconious Verus (Mocconio Vero), funcionario de Roma que, entre otras cosas, realizaba censos para el Imperio. En la piedra se glosan los méritos del tal Vero, entre los que figura el haber realizado un censo en 24 ciudades vasconas y várdulas. Se dispara el asombro entre el equipo de Euskara Jendea, que es consciente de que está ante una pieza única que despeja dudas sobre un tema manido pero sumamente delicado: ¿cedieron los vascones ante el empuje del águila romana? La losa del tal Vero ratifica lo que algunos ya sabían: sí.
El equipo de Euskara Jendea mostró ayer imágenes inéditas de la citada lápida, que nos transporta al siglo I o II antes de Cristo. "Roma hacía censos y en ellos recogía información de los ciudadanos, y eso significa que esas ciudades estaban sometidas al Imperio", explicaba ayer en Bilbao Mertxe Urteaga, directora del Museo Romano Oiasso. Ella fue quien puso a los promotores de Euskara Jendea tras la pista de la lápida. "Nos señaló la existencia de esta losa y decidimos buscarla", apuntaba ayer Hibai Castro, uno de los responsables del proyecto.
Aunque la lápida se encontró hace años en Roma, su pista se había perdido, hasta que dieron con su rastro en una investigación epigráfica de la arqueóloga italiana Laura Chioffi. Ella fue quien les dijo que la lápida estaba en el Museo Louvre de París. "Nos fuimos para allá y encontramos la pieza en el almacén de Saint Denis, allí donde van a parar todas las piezas que no tiene cabida en el Louvre", abundaba Castro.
El Museo Oiasso ya ha comenzado los trámites para traer la pieza a Euskal Herria. "El hecho de que Mocconio Vero censara esas 24 ciudades y dejara testimonio de ello tiene un enorme valor histórico", explicaron los responsables de Euskara Jendea. Eso sí, no será fácil conocer la razón que llevó al tal Vero a realizar los censos, pero, según Urteaga, lo más interesante es el número de ciudades censadas: "La Guía Geográfica de Ptolomeo (100-170 d. de C.), contemporáneo de Mocconio, también recoge 24 ciudades, y este último hallazgo no hace más que corroborar lo que detalló Ptolomeo". Este hallazgo refuerza una paradoja que sigue asombrando a historiadores y lingüistas: los romanos controlaron Vasconia por completo, pero los vascos mantuvieron su lengua, cuando muchas otras desaparecieron.
Poco que ver, por tanto, con la aldea irreductible (¡oh, Astérix el Galo!), con guerras interminables y enconadas resistencias. Roma veni, vidi, vici, y explotaron las riquezas de nuestro territorio durante cinco siglos. Quien albergue dudas al respecto puede pasarse un día por el Museo Oiasso, en Irun, donde se recoge de forma precisa (y preciosa) el paso de las legiones del águila por nuestra geografía, que se extendía entonces desde el río Garona hasta Calahorra y más allá.

jueves, 23 de mayo de 2013

LA LOCURA DEL II RECTOR DE LA UAM; EL ULTRAFRANQUISTA JULIO RODRIGUEZ MARTINEZ






http://es.wikipedia.org/wiki/Julio_Rodr%C3%ADguez_Mart%C3%ADnez

 Julio Rodríguez Martínez fue Doctor en Ciencias y en Farmacia por la Universidad de Madrid, catedrático de Cristalografía y Mineralogía en la Universidad de Salamanca y en la Universidad Autónoma de Madrid, de la que también fue rector1 Estuvo vinculado al partido Fuerza Nueva, de Blas Piñar.

 Miembro del Opus Dei, procurador en Cortes entre 1971 y 1977, fue nombrado Ministro de Educación del gobierno de Carrero Blanco el 9 de junio de 1973. Tras el asesinato del almirante fue cesado poco después, el 3 de enero de 1974

http://iesonoies.wordpress.com/2010/03/31/veraneo-sin-suspensos-la-....



El año 1973 cien mil estudiantes españoles que acababan de terminar el bachillerato tuvieron, por orden del Ministerio de Educación, siete meses de vacaciones de verano: desde mayo de ese año hasta enero del año siguiente. Un nombramiento atolondrado, un excéntrico ministro, una decisión tomada sin consultar a nadie y un atentado terrorista se conjuraron para que tal cosa sucediera una sola vez, para pasmo de profesores, padres, ciudadanos en general y del propio gobierno franquista, y sobre todo, para regocijo de los estudiantes que aquel año pasaron unas inolvidables vacaciones de siete meses, las más largas que recuerde la historia de la educación española en tiempos de paz.
Esta es la semiolvidada y verdadera historia de cómo tuvo lugar esa conjunción de sucesos, de cómo nadie hizo nada por evitarlos, y de cómo se salió del embrollo académico a golpe de decreto. Pónganse cómodos porque la historia es larga de contar.
Corría el año 1973 y el régimen de Franco estaba moribundo. El Generalísimo decide nombrar presidente del gobierno a Carrero Blanco. Un cambio en la presidencia implicaba hacer movimientos en los ministerios, de manera que Villar Palasí, que se encontraba al frente del de Educación y Ciencia, fue cesado. Su sucesor, por orden de Carrero Blanco, fue Julio Rodríguez Martínez, sin duda el ministro de educación más extravagante y disparatado que ha conocido la reciente historia educativa española, un insospechado Paladín del Estudiantado y firme candidato a Santo Patrón de las Vacaciones.

 Todo parece haberse iniciado en una confusión. Franco consultó su lista de ministrables y he hizo llamar a uno de ellos… pensando que estaba llamando a otro.

 No debiera de extrañarnos que la historia fuera cierta: los cambios de gabinete eran constantes durante el franquismo, y tenían como objetivo mantener el equilibrio de las diferentes familias del régimen, de forma que no siempre se escogía un ministro por sus idoneidad para el cargo. En todo caso, y según consta en la página del Congreso don Julio fue ministro de Agricultura varias veces, pero como si la carambola fuera una constante en su vida, lo fue siempre por ausencia del titular. Sin duda donde demostró sus dotes visionarias fue en el Ministerio de Educación y Ciencia, donde entró a trabajar el 9 de junio de 1973.

Ya en su nuevo despacho, el señor Julio, nada menos que Catedrático de Cristalografía, Mineralogía y Mineralotecnia, maquinó una de las medidas más delirantes que se recuerden en la administración educativa española, por otro lado tan dada a los desatinos: la decisión de hacer coincidir el calendario escolar con el año natural. Según su particular calendario revolucionario, el curso comenzaría en enero, después de la fiesta de los Reyes Magos, y terminaría en diciembre, antes de navidades. No sabemos si don Julio lo previó o no, pero el caso es que eso implicaba que cien mil bachilleres tendrían unas vacaciones de verano de siete meses. Nunca los estudiantes preuniversitarios debieron estar tan agradecidos a un ministro de educación.


Para evitar contratiempos que entorpecieran sus planes subversivos Julio Rodríguez decidió aprovechar el efecto sorpresa. En una entrevista al diario ABC del 29 de agosto de 1973, y en otra en La Vanguardia el 11 de septiembre, el ministro todavía aseguraba que el plan piloto afectaría sólo a las universidades de Málaga, Extremadura y la cuarta de Madrid, todavía sin crear. Además, según cuentan las crónicas (2), en reciente Consejo de Rectores se había tratado todo el asunto, y no se había aprobado, si no más bien habían acordado estudiarlo con más calma. Fue entonces cuando el original ministro de educación decidió falsificar las actas de la reunión, simulando que el Consejo daba su visto bueno a la operación. Cuando en el siguiente Consejo del 22 de septiembre todo el mundo se dio cuenta del engaño la Orden ministerial ya estaba a punto de ser aprobada. No había plan piloto: Julio tenía la decisión tomada, y el nuevo calendario se aplicaría a toda la universidad española.
En un histórico BOE del 29 de septiembre de 1973 se publica la Orden del día 27 anterior, que determina la aplicación inmediata del nuevo plan, llamado desde entonces con mofa calendario juliano. Merece la pena echar un vistazo a la exposición de motivos de esa Orden del 27 de septiembre, un ejemplo de cómo la autoridad absoluta, si pierde el control, puede convertirse en inesperadamente transgresora:

Con el fin de proporcionar más y mejor educación universitaria, ha de constituirse un sistema educativo que desarrolle al máximo la capacidad de todos y cada uno de los alumnos, mediante la racionalización de algunos aspectos del proceso educativo, aunque para lograrlo deban someterse a revisión algunos esquemas tradicionales.
Fiel a esta idea, se adopta en la presente Orden la medida de política educativa consistente en modificar, con carácter experimental, el tradicional calendario universitario adecuando el año académico al natural, con el convencimiento de que con ello se contribuye a hacer realidad la parte esencial y más noble de la reforma educativa: La calidad de la enseñanza.

Conviene detenerse un momento en esas penetrantes ideas de don Julio: la calidad de la enseñanza como motivo principal de la reforma, la revisión de esquemas tradicionales, vuelta a la naturaleza… ¿Cabe un ministro más hippie? Pues no se pierdan lo que viene a continuación:
En el orden sociológico, dado el derecho de todo ciudadano de un tiempo dedicado al descanso, el sistema que establece permite que todos los alumnos puedan tener su periodo de vacaciones veraniegas obviando los inconvenientes, en este aspecto, de la estructura actual del curso académico, que motiva que los alumnos menos dotados o en los que confluyan circunstancias de la más variada índole no tengan realmente vacaciones, porque cumplido el actual periodo lectivo deben proseguir su preparación para los exámenes de septiembre.

En la Orden del 27 de septiembre descubrimos al Julio más sensible: se acuerda con cariño los suspendedores, tiene en cuenta los menos dotados, acoje en su seno a los desfavorecidos por la suerte, vindica el descanso estival como un derecho humano inalienable… La Orden del BOE se completa con una disertación acerca de la conveniencia de adecuar el año presupuestario y el académico (suponemos que, dado su amor por el descanso, para facilitar la vida a los administradores universitarios), así como la idoneidad de hacer coincidir el año castrense con el escolar (aquí vemos la faceta antimilitarista de don Julio, empeñado en no distraer a los alumnos con fruslerías cuarteleras). No son de despreciar otras medidas de honda inspiración humanitaria: el diseño de unos cómodos plazos de implantación (se comenzaría por primero de carrera) y la previsión, en la disposición 7.1, de cursos de recuperación para los alumnos que quedaran descolgados por culpa de los cambios del calendario (¡qué candidez!). Ni el anarquista Paul Lafargue, en sus sueños más húmedos, hubiera soñado con tan nobles principios. Y es que del carácter sensible del ministro ya se tenían noticias gracias a su vena poética.





 Histórico BOE del 29 de septiembre de 1973,
instaurando el calendario juliano.
(pulse en la imagen para ampliarlo).


Para disimular sus actividades descaradamente contraculturales Julio decidió expedientar a unos cuantos catedráticos y profesores de universidad, blandiendo como excusa “la Libertad basada en la Autoridad escrita con mayúscula” (todo un eslogan de clara inspiración ácrata), aunque luego les perdonó (3). La confusión propia de los regímenes en descomposición y el sacrosanto respeto a la autoridad se aliaron para que don Julio se saliera con la suya sin rendir cuentas a nadie. La revolución estaba en marcha y nada ni nadie podía pararla.
Las universidades aplicaron la medida sin ningún entusiasmo. En efecto, la Orden ministerial era de inmediato cumplimiento para todo el sistema universitario español, si bien sólo para primero de carrera. Los que ese año pasaban del bachillerato a la Universidad habrían de esperar a enero siguiente para ponerse a estudiar de nuevo: ¡¡siete meses, siete, de vacaciones por la patilla!! ¡¡Y así todos los años al terminar el bachillerato!! Los testimonios de la época muestran el alborozo con que fue recibida la medida. Ese año por primera vez en la historia miles de bachilleres españoles disfrutaron de unas largas vacaciones, casi eternas, obligatorias y por orden gubernativa.
El cambio generó, como queda dicho, airadas quejas en la Universidad. Incluso entre el levantisco estudiantado, que tal vez por aquello de disimular, también protestó. El caos provocado por la precipitada entrada en vigor del nuevo calendario fue aprovechado por los alumnos con mayor conciencia política antifranquista para montar bulla en los campus, dado que no tenían nada mejor que hacer durante un trimestre entero: el tiempo libre que el nuevo calendario les daba lo dedicaron a protestar… contra el nuevo calendario. Es evidente que algunos no entendieron el giro progresista que estaba dando el ministro. Muchos alumnos, en su despiste, se portaron tan mal que desde el aparato del Estado se comenzó a pedir la cabeza del indomable Julio Rodríguez: en el contexto político de la época, suponemos, provocar algaradas universitarias era un grave error de cálculo político, pues uno de los núcleos más activos contra el régimen era precisamente la Universidad.
Entonces mataron a Carrero Blanco y se terminó el largo verano de la anarquía: muerto su valedor don Julio recibió un cese fulminante, y el 3 de enero de 1974 abandonó el Ministerio tras seis intensos meses de trabajo, motivo por el cual pasó a ser llamado “Julio el Breve”. Nunca sabremos si don Julio tenía preparada otra Orden ministerial revolucionaria declarando vacaciones eternas para los estudiantes de todos los niveles, desde la EGB hasta el Tercer Ciclo.


Al parecer el señor ministro había negado el saludo al cardenal Tarancón durante el funeral de Carrero (suponemos que siguiendo sus convicciones políticas ultrafranquistas afines al Opus Dei o, tal vez, por solidaridad con los cien mil estudiantes que gracias a su perspicacia seguían de vacaciones de verano en pleno mes de diciembre). El gesto desairado le valió caer en desgracia ante parte de la cúpula tardofranquista. Pero ese no parece ser el único semáforo en rojo que se saltó el señor ministro. Las medidas propuestas durante su breve mandato fueron algo más que polémicas:
No hay que olvidar que la etapa de ministerio de Julio Rodríguez había sido tan excepcional en cuanto a las medidas universitarias adoptadas, que sus decisiones adquirieron un gran descrédito, incluso en los medios más adeptos al régimen y en los círculos gubernamentales y de la administración. (Fuente: Universidad de Alcalá).

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=ArYjDok2Qi8
 Imágenes de la época:
don Julio destaca por su altura en el minuto 0:58
y en el 2:42 aparece sentado a la derecha de Arias Navarro.
En ambos momentos está disimulando
que es un underground infiltrado en el régimen.

Como relevo de nuestro simpático libertador fue nombrado nuevo ministro Cruz Martínez Esteruelas, un gris abogado nada amigo de la flojera estudiantil: dando un giro a la gestión del ministerio impulsó la odiada selectividad y cerró la Universidad de Valladolid por desórdenes públicos, entre otras medidas antisubversivas. Y derogó el bendito calendario juliano.
Esteruelas firmó el ominoso decreto 198/1974 de 25 de enero que devolvía las calendas a su cauce y la tristeza a los corazones de los estudiantes. Llama la atención, de nuevo, la exposición de motivos, en la que pone a caer de un burro a su predecesor:
Al fijar con carácter experimental un calendario para las Universidades adecuado al año natural se proponía una mejora sustantiva en el rendimiento de la docencia que, necesariamente, quedaba subordinada a las posibilidades reales de la Universidad (…) [además] se producía una solución de continuidad -con discriminación en el calendario y un trimestre poco utilizable- entre los estudios medios y el comienzo de los universitarios que (…) se ha revelado infructuoso, en lo que coiciden las consultas realizadas. En segundo lugar, el calendario escolar -cuya unidad exige la ley- no puede separarse del funcionamiento general de la vida social del país.

En definitiva, el nuevo ministro está llamando panoli al anterior, le está acusando de saltarse la ley a la torera, de hacer perder el tiempo a los bachilleres, de haber descalabrado el calendario de exámenes, de haber hecho las cosas sin preguntar a nadie, de haber descoordinado a la universidad española respecto a la extranjera (cosa que en aquella época no debía ser nada difícil), de no haber mejorado nada y de haber empeorado todo. Y por si esto fuera poco, el nuevo ministro da la estocada definitiva a la anterior reglamentación sugiriéndole a su predecesor que los experimentos los hiciera en su casa y con gaseosa:
Las ansias innovadoras lógicas en busca de una mayor perfección, y establecidas con carácter experimental, se han encontrado con realidades, como son las razones expuestas, que aconsejan volver al calendario por cursos escolares (…).

De esta guisa el nuevo calendario quedaba anulado cuando solamente llevaba unos días funcionando. Eso sí, por el camino quedó dilapidado un trimestre universitario entero. Es evidente que  cuando aumentan las vacaciones es porque el curso ha quedado reducido proporcionalmente. Que sepamos nunca se recuperó el tiempo perdido, para mayor gloria de la calidad educativa y nuevo regocijo estudiantil (y, suponemos, profesoril).
Ominoso decreto 194/1974,
derogando el calendario juliano.
(pulse en la imagen para ampliarlo).

En cuanto a Julio Rodríguez Martínez, pese a su breve estancia de seis meses en el ministerio tuvo el valor de escribir un libro sobre su experiencia: Impresiones de un ministro del almirante Carrero Blanco (aquí se puede leer en primicia el primer capítulo).
Ya como ex-ministro, y en una entrevista en ABC [parte 1, parte 2] don Julio reflexiona con melancolía sobre el pasado e insiste en la necesaria reforma del calendario escolar. La entrevista no tiene desperdicio, y es una nueva expresión de amor por los estudiantes:
ABC: ¿No eran unas innovaciones excesivamente radicales?
JRM: Yo pienso que la única forma de erradicar la subversión de la Universidad es reforzar la autoridad académica. La modificación del calendario se hizo a modo experimental, entre otras razones porque había que impedir que en octubre entraran cien mil nuevos alumnos en las aulas, cifra para la que la Universidad no estaba capacitada. Otra razón era la de adecuar el año académico al año económico y tender a un veraneo sin suspensos. Pero sucede que, aunque nos consideremos muy aperturistas y europeos, cuando intentamos introducir, aunque sea a modo experimental, una modificación en las costumbres, nos rasgamos las vestiduras.
(4)

Los estudiantes españoles deberían canonizar a este hombre, el único ministro de educación de la historia de España que ha reclamado una canícula libre de exámenes, enfrentándose para ello a una caterva de reaccionarios incapaces de aceptar la modernidad y la innovación pedagógica y perdiendo el cargo por por su heroísmo. Para argumentar tan noble fin echaba mano incluso de la Inmaculada Concepción, una razón tan digna como cualquier otra para tener a cien mil alumnos de vacaciones durante siete meses:
ABC: Pero, ¿se basaba esta experiencia en alguna ya producida en el extranjero?
JRM: No se basaba más que en la observación y el estudio de nuestra realidad, de los supuestos de la Universidad y la vida académica española. Tampoco hemos tenido que seguir al extranjero para el descubrimiento de América o para definir el dogma de la Inmaculada.

Y como don Julio nunca decepciona, la guinda la pone hacia el final de la entrevista:
ABC: ¿Mantiene usted contacto con Cruz Martínez Esteruelas [el nuevo ministro de Educación]?
JRM: Le ofrecí mi colaboración si la precisaba al recibirle en el Ministerio. Pero no tengo contacto. No ha debido precisar mi ofrecimiento.(…)

Lo que no sabemos es de qué se extrañaba don Julio, pues es destino de los visionarios caer en el descrédito.
Y llegamos al final de nuestra investigación. El ministro más dicharachero que ha pasado por la educación española, Julio Rodríguez Martínez, apóstol de los suspendedores, moriría a principios de 1979 en Santiago de Chile, donde estaba visitando a su amigo Pinochet, dejando así huérfanos a todos los estudiantes de España. Fue enterrado en Motril, y su reforma cayó en el más injusto de los olvidos. Nadie ha propuesto nombrarlo Santo Patrono de las Vacaciones, algo que perfectamente se merecería, aunque fuera, como siempre, por simple carambola.
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Nota: la presente investigación se ha hecho por sugerencia de una compañera de trabajo que recuerda haber vivido con alegría aquellos siete meses de asueto, y que tuvo el privilegio de pertenecer al selecto curso 1974/74. Valga esta larga historia para recordarnos que estos tiempos de extravagancias educativas no son nuevos. Es evidente que cuando los disparates aflojan la soga del estudiante duran menos que la nieve en agosto.

Algunas fuentes consultadas:
(1) AAVV, Crónica de un sueño, Centro de estudios andaluces, Sevilla, 2005, página 30.
(2) Alberto Carrillo Linares: Subversivos y malditos en la Universidad de Sevilla, Centro de estudios andaluces, Sevilla, 2008, página 377.
(3) Ídem, página 379.
(4) Entrevista en ABC del 16 de diciembre de 1974. Hemeroteca ABC, parte 1, parte 2 [PDF: ojo, que tarda en descargarse].

lunes, 8 de abril de 2013

EL EUSKERA Y EL DOGÓN







http://www.deia.com/2013/04/05/sociedad/euskadi/el-euskera-procede-del-dogon-hablado-en-mali



estudio lingüístico de jaime martín

"El euskera procede del dogón, hablado en Malí"

el profesor jaime martín lamenta el poco eco que ha tenido en euskadi su estudio lingüístico
roberto cubero - Viernes, 5 de Abril de 2013


bilbao. El euskera procede del dogón, uno de los idiomas hablados en Malí, según un estudio lingüístico realizado por el profesor Jaime Martín, que ha comparado 2.274 palabras de ambos idiomas encontrando semejanzas en el 70% de ellas. Martín, licenciado en Filología Románica y durante cuarenta años profesor numerario de Lengua y Literatura en el Instituto Cervantes de Madrid, ha dedicado doce años a comparar el euskera y el dogón, tanto la estructura lingüística como el vocabulario. Su conclusión, resumida en el estudio Un enigma esclarecido: el origen del vasco, es que el dogón -hablado actualmente por unas 300.000 personas en el país subsahariano situado entre Argelia y Mauritania- es la lengua originaria del euskera.
Según explicó "como soy filólogo, sentía curiosidad por el euskera", comentó. Hace unos años leyó una tesis sobre el dogón de la francesa Geneviève Calame-Griaule, la hija de Marcel Griaule, el mayor experto sobre este pueblo, y fue en esa lectura cuando "desde las primeras palabras" observó que había "similitudes entre ambos idiomas en la forma y el significado". Decidió investigar aplicando los criterios científicos, porque el parecido "no podía ser casualidad". Para ello, comparó la estructura lingüística y el vocabulario. Sobre la primera, el dogón y el euskera coinciden en el orden de colocación en las frases, con el sujeto al principio, el verbo al final -la gran diferencia con las latinas- y el objeto directo en el centro. También el demostrativo va después del nombre, cuando en latín y castellano va delante. "Me llevé una sorpresa", confesó. Difieren en que el euskera conserva las declinaciones, que el dogón no tiene. Sobre el vocabulario, ha comparado 2.274 palabras de ambas lenguas, con un resultado de 1.633 pares de semejanza, lo que representa un 70% del total. Según el autor, la lingüística comparativa dice que a partir del 50% de semejanza se puede hablar de parentesco.
No es el primero que busca comparaciones del euskera con otras lenguas. Sin embargo, Koldo Mitxelena rechazó la vinculación del euskera con lenguas africanas. Jaime Martín se puso en contacto con el servicio de difusión del euskera de la UPV y la editorial Auñamendi para presentarles su estudio, pero sin éxito. Ahora, su idea es contactar con Euskaltzaindia o con los filólogos interesados porque Martín defiende que ha tratado de realizar una investigación lingüística rigurosa, sin ideas prefijadas, y no tiene "ningún inconveniente" en contrastarla.

COMENTARIO A LA NOTICIA

Estamos ante una nueva invención cuciplada en Medina Mayrit; la corte de toda suerte de golfos, golfantes y golfillos.
En esta ocasión no ha sido cuciplada la ofensiva paracaidista en la UAM de donde habitualmente sale toda suerte de disparates sino en el instituto Cervantes. 
Las maquinaciones urdidas en las calderas Mayritíes para laminar la historia de los pueblos que no se ajustan a su "ortodoxia mozarabita" son cada vez mas fantásticas e ilusorias y provocan la risión generalizada.

sábado, 30 de marzo de 2013

HIEROGNOMÓNICA por DON RUBÉN CALVINO









Hector Raurich explica la cosificación del sujeto en su relación con el objeto, como reificación, Juán Samaja explica el otorgamiento de vida y habilidades humanas al objeto producido, como unión y consagración y Bernard Stiegler, a esta relación auto-constructiva del hombre,  la ve como una continuación de la vida en la técnica pero valiéndose de otros medios y luego si la continuidad de esa vida orgánica depende de una memoria genética que transmite los caracteres de la especie (genotipo) en los cuales se insertan elementos individuales que hacen al espécimen (fenotipo), la técnica es por tanto un tercer tipo de memoria no orgánica que inserta los caracteres de la tecnología (tecnotipo). En este sentido, si entendemos que el homo que se yergue rectamente sobre sus piés, libera sus manos y culmina filogenéticamente en lo que se constituye como un verdadero gnomon biológico que llamamos sapiens gnomónico, debemos decir que es ese mismo sapiens gnomónico el que como gnomon que produce sombras, para poder verse a sí mismo fuera de sí, construye el gnomon de palo a su propia altura y/o en proporción a ella como un primer intento por reproducirse a sí mismo, luego de lo cual se entrega a un proceso artístico de antropomorfismo y antropometrismo del elemento gnomónico que conduce a la estela gnomónica antropomorfa y antropométrica. Ese proceso nunca culmina sino que con esa reproducción protética (prótesis) fuera de sí en el que se establecen vínculos hierognomónicos y de lenguaje en tanto migra, comienza a trascender y paulatinamente a hibridarse con la técnica hasta que hoy, la hierognomónica es algo así como una hierología de la técnica como hierofanìa y nuestros tiempos son los de la máquina (tecnocronìa) que ya no es la simple y gobernable palanca física sino que son las máquinas de segundo grado que nos condicionan de manera tal, que en conjunto se comportan como un gran Dios tecnológico, el cual, aunque siga siendo el mismo Dios ya superado, conservado y cancelado, que el hombre creó en las postrimerías del paleolítico y comienzos del neolítico, se entremezcla, no obstante hoy, con nuestros órganos y la biología, condicionando e hibridando fuertemente el desarrollo individual y social del ser humano. Quizás este Dios sea el DIOS viviente que HEGEL anuncia ya en Fe y Saber y que, sin negar del todo la idea esencial del DIOS cristiano, sino antes bien conservándola al tiempo que la cancela, nos presenta allí como el DIOS de la religión de los tiempos nuevos, de los tiempos que ahora nacen, de estos tiempos que, ¨ para nadie es una sorpresa ¨, son tiempos de revolución, según sus propios y ulteriores palabras>> (Hector Raurich).

La reificación y la consagración son los dos momentos del distanciamiento que se manifiestan juntos, como los dos opuestos de la palanca del lenguaje entablado entre el hombre y el gnomón y como dos aspectos de un mismo fenómeno de la abstracción consagratoria, el uno el ver al objeto como si fuera humano o poseyera vida y habilidades humanas, en tanto que el otro, como la reificación o cosificación  de las relaciones sociales. Dos aspectos de la alienación.
Cuando la reificación y la consagración como momentos de la alienación se dan en torno al gnomón, la relación hierológica que se entabla es hierognomónica, ya que en tanto se sacraliza al objeto gnomónico, simultáneamente también, se reifica el sujeto humano y en ambos entes, sujeto/objeto, se niega la historia y la temporalidad unificándose en el endiosamiento del objeto gnomónico.
Lo sagrado es ahistórico, el gnomón sacralizado es quien representa a las fuerzas celestiales sobrenaturales y creadoras del sujeto humano.hierognom__nica-.doc

viernes, 8 de marzo de 2013

SPANIEN WOLFSSCHANZE-






Las primeras oleadas de los "jóvenes paracaidistas" eran adoctrinados y juraron fidelidad a sus maestros. En la imagen de arriba el búnker despliega toda su parafernalia.


El Generalísimo, el rector de la UAM Sánchez Agesta y otras altas personalidades del régimen -almirante Carrero Blanco- ante una maqueta del futuro búnker de Cantoblanco.






En los estertores del régimen franquista se fraguó la leyenda del búnker cantoblanquiano. Sumas de dinero inmensas, juramentos de fidelidad más allá de la muerte.
Habia que preservar el legado franquista en su vertiente histórico-arqueológica a cualquier precio.  
Espionaje, política e ideología se dieron la mano en los famosos vagones que conducian a la fortaleza.


Las masas enardecidas gritaban ¡FRANCO! ¡FRANCO! ¡FRANCO! hasta resquebrajar el hormigón y el cemento con la fuerza volcánica de su clamor.
Después en fantástica metamorfosis mutarían en rojos reconvertidos y posteriormente en capitostes de las empresas desnacionalizadas protagonizando uno de los mayores saqueos conocidos en la historia de España.


"La historiografía nos permite reflexionar sobre el pasado de nuestra disciplina, recuperar y volver a trabajar en profundidad las obras de los arqueólogos que nos han precedido. Uno de los momentos más intresantes es probablemente la Dictadura franquista (1936-1975) y su intento de construir una historia nacional de España ajustada a intereses ideológicos y políticos muy concretos. Esto se puede comprobar en la Prehistoria y la Historia antigua especialmente en temas como el origen de los españoles y de la unidad de nuestra patria, el papel ejercido por España en la Historia como mandato universal, la idea del Imperio, etc.,
..........En este sentido, el estudio del contenido de ciertas obras de tres de los arqueólogos y hombres de Universidad más relevantes de aquella época, Luis Pericot García, (1899-1978), Julio Martínez Santa Olalla (1905-1972) y Martín Almagro Bosch (1911-1984), podría llevarnos a reflexionar sobre la no inocente relación entre ciencia y política..................."
J.M.F.Corbí