sábado, 28 de septiembre de 2013

BETWEEN TWO EXPULSIONS: MUSLIMS AND MORISCOS IN NAVARRE (1516-1610)-Jesús M. Usunáriz




 

There is a general lack of studies on the Muslim population of  the kingdom of Navarre or its relations with other Morisco communities in the bordering territories of Castile and Aragon after the decree of 1516 which dictated expulsion or forced conversion.

ENTRE DOS EXPULSIONES:MUSULMANES Y MORISCOS EN NAVARRA

JUDEO CONVERSOS EN NAVARRA

lunes, 2 de septiembre de 2013

EUSKOKARTVELIAN

 

 

SPANISH TOPONYMS IN KARTVELIAN SURNAMES

Now let's take the toponyms from Ptolemy's map of Spain, then add to them -SHVILI and -DZE endings of Kartvelian surnames, and see how many real Kartvelian surnames we'll have.

Ansa - Ansadze
Mentesa - Menteshashvili
Turbula - Turbuladze
Urtsela - Urtseladze
Alaba - Alabashvili
Karka - Karkashvili
Arsa - Arsashvili
Bast(uli) (tribe) - Bastashvili
Manoba - Manobashvili
Korduba - Kordubadze
Asula - Asulashvili
Lelia - Leliashvili
Sala - Saladze
Tsnoba - Tsnobashvili
Seria - Seriashvili
Oska - Oskashvili
Lulia - Luliashvili
Kanaka - Kanakashvili
Burdua - Burduashvili
Lama - Lamashvili
Obila - Obiladze
Varada - Varadashvili
Kasara - Kasarashvili
Merua - Meruashvili
Kauka - Kavkashvili
Gipa - Gipashvili
Beduna - Bedunadze
Tulika - Tulikadze
Velia - Veliadze
Abuka - Abukadze
Oliba - Olibadze
Gebala - Gebaladze
Setia - Setiashvili
Lesa - Lesadze
Blada - Bladadze
Salika - Salikashvili
Abdara - Abdarashvili



PRESENTE Y FUTURO DE LA VASCOLOGIA EN GEORGIA  por el Dr Shota DZIDZIGURI

DURANGO. DV. La Feria, en colaboración con Euskal Idazleen Elkartea-Asociación de Escritores en Lengua Vasca, comenzó el pasado año a abrirse a otras literaturas. El viaje que se inició en compañía de escritores eslovenos ha proseguido este año con invitados procedentes de Georgia, y las próximas etapas tienen ya la vista puesta en las literaturas finesa y checa. Los invitados georgianos previstos no pudieron acudir a la cita a causa de problemas con sus visados, pero la ya tradicional conexión vasco-georgiana se impuso a las trabas administrativas y la literatura de la ex república soviética, independiente desde 1991, estuvo finalmente representada por David Magradze y David Turashvili, cuyo excelente castellano fue de gran ayuda a la hora de esbozar la historia de una de las literaturas más relevantes del Caúcaso, de la que hay constancia escrita desde el siglo V. A la hora de referirse a la literatura georgiana actual, Turashvili reconoció que su principal problema es el mercado, un «mercado pequeño, de menos de cuatro millones de habitantes». Pese a no ser demasiados, «los georgianos leen mucho, y son lectores muy exigentes», indicaron al referirse a una realidad en la que predominan la literatura infantil y las traducciones. «Como no hay trabajo, la gente se dedica a leer», apuntó Turashvili, describiendo de paso la realidad cotidiana de sus compatriotas. David Magradze -uno de los poetas georgianos vivos de más renombre, que ocupó durante un tiempo el cargo de ministro de Cultura y es autor de la letra de Tavisupleba (libertad), el himno nacional- fue quien trasladó al auditorio la contundente sonoridad su lengua leyendo uno de sus poemas. Dinamizar las relaciones Aunque para muchos caben dudas acerca de la solidez de las pruebas, la «pista georgiana» ha sido una de las más transitadas a la hora de buscar parentescos al euskera. Aseguran que hasta el propio Stalin, nacido en Georgia, estaba convencido del origen común de ambas lenguas... De hecho, en la era soviética esa hipótesis llegó a materializarse en la existencia de una comisión dedicada al euskera en la Academia de Georgia y en la creación de una cátedra de Euskera en la Universidad de Tbilisi. Aunque ambos organismos han desaparecido hay nuevos proyectos para dinamizar las relaciones académicas, pero los escritores coincidieron al afirmar que el mejor modo de «dar a conocer nuestros respectivos mundos es la literatura». En Georgia el buen recibimiento parece asegurado. «Hasta el último georgiano ha oído hablar de los primos vascos, y se os quiere mucho», aseguró Turashvili. En euskera, de momento, el único medio de acercarse a la literatura de aquel país es Zaldun tigrelarruduna (Zubia), el poema épico nacional escrito en el siglo XII por Xota Rustaveli y traducido por Xabier Kintana, uno de los principales promotores de las relaciones entre Euskadi y Georgia, ayer ausente del acto.

domingo, 25 de agosto de 2013

AL DAIETA-BERÉBERES EN VASCONIA






FUENTE PROYECTO MAURANUS

PROYECTO MAURANUS

Desde hace unos meses está disponible, en la página de Agustín Azkarate Garai-Olaun (director de la excavación de la necrópolis de Aldaieta y comisario de la exposición ) en Academia.edu, el catálogo de "Vasconia, tierra intermedia", cuyos autores son el propio Agustín Azkarate e Iñaki García Camino (se puede descargar aquí). La publicación es muy interesante, tanto por las piezas (que son muy buenas) como por lo que se cuenta acerca de los cementerios de Vasconia en los siglos VII-VIII d. de C. y la interpretación que de ellos hacen ambos autores.


¿Y qué tiene todo esto que ver con la antigua entrada de este blog (¿Al-Daieta?) de la que ha tomado el título ésta? Pues lo siguiente: en las páginas 91 a 93 del catálogo se trata el tema del ya famoso (al menos por aquí) anillo aldaietense y se ofrece, por primera vez, una nueva interpretación, en la línea de lo que se adelantó en aquel Coloquio Internacional de 2010 en Vitoria y que ya comenté hace unos meses. Azkarate y García Camino dan la siguiente lectura de la que citan como inscripción cúfica (no "pseudocúfica"): "Allah Rabbi", que se traduciría como "Dios es mi Señor". Y también citan, aunque brevemente, la posibilidad de que haya que relacionar la presencia de ese anillo en la necrópolis con los enterramientos B3 y B4, los de los marcadores genéticos de origen norteafricano.

 Imagino que todo esto no sea más que el punto de partida para futuros trabajos en los que se detallen tanto la lectura de la sortija (y ahí podrá debatirse sobre aspectos epigráficos y filológicos que me son casi completamente ajenos) como sus implicaciones. Y su relación con el haplogrupo "bereber". En ese sentido, en la nota nº 9 se anuncia la próxima publicación del estudio pormenorizado de los anillos a los que hacen referencia en el catálogo por parte de M. Paz de Miguel y M. Antonia Martínez, de las universidades de Alicante y Málaga, respectivamente.

En cualquier caso, me alegra comprobar que lo que presenté en el blog (¡en primicia!) como posibilidad parece haberse confirmado y deja abiertas un montón de puertas interpretativas muy interesantes. Habrá que estar atento.

miércoles, 24 de julio de 2013

LAS FRONTERAS DE VASCONIA

 

Las fronteras de Vasconia

La arqueología desvela paso a paso que en Álava se estableció la frontera entre el reino visigodo de Hispania y el Ducado de Vasconia
fernando sánchez aranaz


Vitoria. LA historiografía oficial ha defendido que esta tierra, Álava, cuando se extinguió el Imperio romano, quedó deshabitada para ser poblada luego por no sé sabe quiénes, gentes que constituirían una especie de república independiente que pactaría, unas veces con el Reino de León, otras con el de Navarra. Nada más lejos de la realidad. Ya lo decía en 1808 el académico de la historia Juan Antonio Llorente en su libro Noticias de las Tres Provincias Vascongadas, que es una recopilación comentada de documentación de los reinos de Navarra y Castilla del siglo XII, a propósito del tratado del 15 de abril de 1179, entre Sancho VI de Navarra y Alfonso VIII de Castilla. "Esta escritura cierra todas las puertas de la cavilación, y demuestra con evidencia que entre los estados de Castilla y Navarra no había otros intermedios, y por consiguiente ninguna de las tres repúblicas imaginarias del país vascongado".
En Álava, el trabajo de los arqueólogos demuestra la continuidad entre la población tardorromana y la altomedieval. Ahí están los hallazgos del basurero tardorromano de Heredia, publicados por Idoia Filloy; las excavaciones en los despoblados de Aistra y Zornostegi, realizadas por Juan Antonio Quirós y su equipo; los materiales encontrados en la colina de San Pelayo, en Alegría-Dulantzi, no suficientemente estudiados; la necrópolis de Aldaieta, en Langraitz Ganboa, ampliamente investigada por Agustín Azkarate; así como los recientes hallazgos de Miguel Loza y Javier Niso en San Martín de Dulantzi. Unido todo ello a los estudios acerca de la delimitación de un espacio de frontera militar entre Vasconia y la Hispania visigoda, llevados a cabo por Iñaki Martín Viso, Juan Plazaola y Aitzol Altuna, entre otros, estructura el panorama de una realidad histórica hasta hace poco escamoteada, cuando no negada.
Los vascones son un pueblo antiguo, cuyos integrantes que probablemente se llamaban a sí mismos eusko, fueron denominados uasci y ausci por los romanos, lo que originó las denominaciones gentilicias vascón y auskitano o aquitano, así como los nombres de las poblaciones de Auski, actual Auch, Euska/Oska (Huesca) o Viroueska (Briviesca), capital de los autrigones, entre otras. Es de resaltar que es en Aquitania donde se encuentran las manifestaciones escritas más antiguas de la lengua vasca o, por mejor decirlo, protovasca. Actualmente se considera que los distintos pueblos de esta área citados por los cronistas de la antigüedad, entre ellos, Sertorio, Crispo, Varrón, Plinio, Ptolomeo y Estrabón, pertenecían a un tronco común con influencias más o menos grandes de sus vecinos celtas. Todos ellos experimentaron bajo la administración de Roma un proceso aglutinador de cohesión.
La adaptación de estas informaciones de la antigüedad a circunstancias marcadas por el foralismo provocó que no se considerasen relacionados con los vascones más que a aquellos pueblos que encajaban en el marco geográfico de Euskal Herria, es decir, los territorios donde entonces, siglos XVIII-XIX, se hablaba la lengua vasca. Éstos serían los vascones propiamente dichos, los bárdulos, los caristios y los autrigones y los berones. Sin embargo, al margen de que algunos de estos pueblos rebasaban el mapa de Euskal Herria, debe considerarse como pertenecientes al mismo grupo que los vascones -el pirenaico occidental-, a otros pueblos, como los iaketani, los suessetani, los arenosi o los andosinos, así como los de la Novempopulania, es decir, los tarbelii, con capital en Akize/Aquae Tarbellicae/Dax, en las Landas, el Bearn y lo que llamamos Iparralde; los auscii, con capital en Elimberrum (Ilunberri)/Euska/Auch, en el actual departamento de Gers; los bigerrii, con capital en Turba/Tarbes, en Bigorra; los convenae, con capital en Lugdumum/Saint-Bertrand-de- Comminges, en la región de Comminges (Alto Garona); los consorani, en torno a Saint-Lizier, en la comarca del Couserans (Arièja); los lactorates, en torno a Lactura/Lectoure, que ocuparían las comarcas de Lomagne, al norte de Gers, y el Agénois; los elusatii, con capital en Elusa/Eauze, en el Bajo Armagnac; los vassei o vocates, con capital en Cossium/Bazas, en el sudeste de la Gironde; y los boii, con capital en Lamothe/Teich, en el País de Bug, en el suroeste de la Gironde. El emperador Diocleciano dividió a finales del siglo III la provincia de la Galia Aquitania en otras tres, Aquitania Primera, Aquitania Secunda y Novempopulania. Esta última se corresponde con la Gascogne, el actual nombre francés de la antigua Uasconia o Vasconia, Wasconia para los francos.
Antes de acabar el siglo V, ya había desaparecido el Imperio romano. El territorio europeo se dividía en múltiples estados, la mayoría originados por distintos pueblos germánicos, asentados sobre una base demográfica y administrativa romana. Hubo excepciones, la más notable, la Vasconia homogeneizada con el catalizador político de la romanidad, que una vez desaparecida la realidad imperial se constituyó como ducado en su territorio ancestral tras la expulsión de los germanos visigodos, quienes establecieron un reino en Hispania, de Aquitania en el año 507 por los francos merovingios y los vascones.
Tras la expulsión de los visigodos, el río Garona se constituyó como la frontera entre el Ducado de Vasconia y el reino de los francos merovingios. Sin embargo, por el sur la situación era diferente, ya que el nuevo reino visigodo de Hispania pretendía reconstruir los límites de las provincias romanas. Se oponían a esta pretensión los vascones. En suma, no sólo se enfrentaban dos pueblos, uno indígena y otro invasor, por el territorio y la soberanía, sino dos formas políticas contrapuestas, las representadas por el derecho pirenaico y el derecho germánico.
Los francos merovingios llamaron Wasconia al territorio de la antigua Novempopulania. Así figura en el mapa del Beato de Saint-Sever, copia del siglo XI de un original del siglo VIII. Las crónicas francas admiten que el territorio del Ducado de Vasconia comprendía no sólo la Novempopulania, sino también la Vasconia al sur de los Pirineos.
En el año 660 se habla de la unión de Vasconia y Aquitania con el gobierno de un duque llamado Félix, al que sucedería en 670 otro llamado Otsoa, Lupo en las crónicas latinas. El gobierno del duque Otsoa debió ser prolongado, ya que hasta el año 710 no hay noticias de un nuevo duque, de nombre Eudón, al parecer, hijo del primero. Las crónicas francas dicen que el duque vascón Eudón, nada más empezar su reinado, tuvo que defender la Vasconia transpirenaica del ataque del rey godo Roderico. Esta circunstancia coincide con las crónicas andalusís, donde se informa de que "cuando Roderico recibió noticia de la invasión [de los musulmanes], estaba en territorio de Pamplona luchando contra los vascones". Aquello aconteció en el año 711.
La frontera Hasta ese momento el ducado de Vasconia y el reino godo de Hispania habían mantenido una oscilante frontera militar, cuya retaguardia, según revela la arqueología, se determina por la presencia de necrópolis de claro carácter guerrero, relacionadas con tipologías aquitanas, que marcan una línea entre Buzaga (Elorz), Pamplona, San Pelayo (Alegría-Dulantzi), Aldaieta (Langraitz Ganboa), en la Llanada Alavesa, y Finaga, en Basauri (Bizkaia). Más al sur se encuentra una zona de complicada orografía, en la que abundan los eremitorios troglodíticos, que podría corresponder a una tierra de nadie, habitada por vascones pero sometida a las incursiones tanto visigóticas, primero, como astures y musulmanas más tarde. Juan Plazaola se pregunta (RIEV 45/2/2000), "¿habrá que pensar que eran precisamente esos eremitorios los que marcaban el limes que quisieron mantener y garantizar los vascones?".
Justamente en Alegría-Dulantzi, en el transcurso de unas excavaciones desarrolladas entre noviembre de 2009 y mayo de 2010, dirigidas por los arqueólogos Miguel Loza Uriarte y Javier Niso Lorenzo, se realizó el hallazgo de los restos de una gran edificación, datada entre los siglos VI y VII, con trazas de haber sufrido saqueos y arrasamientos posteriores. Este edificio sería contemporáneo de los yacimientos citados, perdurando como tal hasta finales del siglo VIII, época en que la Llanada fue objeto de ataques por parte del emirato de Córdoba, y siendo usado como almacén hasta el siglo X. Este hallazgo, en opinión de los arqueólogos, deja constancia de cómo "una vez más ha quedado claro que los habitantes de los pueblos históricos alaveses son la herencia directa de sus antepasados premedievales".
Cambio de tornas Carlos Martel, mayordomo de palacio del reino de Austrasia, acabó con la dinastía merovingia, ejerciendo ilegítimamente como rey de los francos, legando el poder a sus hijos Carlomán y Pipino a su muerte en 741. Antes, en 732, el emir de Córdoba, Abd-el-Rahman, pretendió la conquista de Vasconia-Aquitania y del reino franco. Eudón se vio obligado a pedir ayuda a Carlos Martel y ambos ejércitos vencieron a los musulmanes en las cercanías de Poitiers. A partir de ese momento, las relaciones de Vasconia con los francos fueron cada vez más difíciles, hasta que Carlomagno, hijo de Pipino, quien desde 747 era el único rey de los francos, rebasó el Garona en 769, venciendo al nuevo duque Hunaldo II. Carlomagno intentará también la conquista de la Vasconia surpirenaica, pero será vencido por los vascones en Orreaga en 778.
Los vascones se rebelaron contra los carolingios, una vez más, en 787, encabezados por el duque Adeleriko, pero fueron vencidos en 790. El nuevo rey franco, Ludovico Pío, intentará nuevamente conquistar la Vasconia transpirenaica, siendo derrotado otra vez por los vascones en Orreraga en 823. Esta victoria sería el detonante para la transformación de lo que quedaba del Ducado de Vasconia en reino, bajo el gobierno de Eneko Arista.
La crónica de Eginardo, titulada Vita Karoli Magni, escrita entre 829 y 836, describe los dominios de Carlomagno. "Él mismo [Carlomagno] en memorable guerra sometió primero a Aquitania y a Vasconia y todos los montes Pirineos y hasta el río Ebro, que nace junto a [las tierras de] los navarros". De lo que se deduce que los carolingios consideraban el área descrita como un todo, como un solo país que iba del Garona al Ebro y desde las fuentes de ese río, hasta las del otro en los montes Pirineos y, en segundo lugar, que los vascones rebeldes al poder carolingio, aglutinados en torno a la Iruña de Pamplona, se denominaban a sí mismos navarros.
La crónica de Alfonso III, redactada en la segunda mitad del siglo IX, pero que remite a los hechos del reinado de Alfonso I (739-757), informa de que "Álava, Bizkaia, Alaon (¿Ayala?) y Orduña, ocurre que están poseídas por los suyos, del mismo modo que Pamplona, Deio y la Berrueza". Junto a esa constatación de la independencia y la unidad de los vascones, queda en evidencia la constante presión del reino astur sobre Vasconia a lo largo de todo el siglo VIII, continuadora de la de los visigodos.
En resumen, no es posible entender la historia de las sucesivas entidades estatales navarras, reino de Pamplona, reino de Pamplona y Aragón, reino de Navarra y Corona de Navarra, sin remitirnos a la realidad previa del Ducado de Vasconia, tal como se desarrolla su historia entre los siglos VI y principios del IX.
Así lo entendía Ricardo Corazón de León, duque de Aquitania y rey de Inglaterra, cuando en su testamento, fechado en 1191, legaba a su esposa Berenguela, hija de Sancho VI y hermana de Sancho VII, reyes de Navarra, todas sus posesiones "en Vasconia más allá del Garona".

jueves, 20 de junio de 2013

EL DOMINIO BERÉBER EN LOS PIRINEOS OCCIDENTALES Y EN EL CANTÁBRICO ORIENTAL



La existencia de euskaldunes musulmanes en la Ribera


Es un hecho cierto que ha habido durante muchos siglos en las localidades de la Ribera euskaldunes de religión musulmana lo que no dejará de sorprender a algunos, no tanto por lo verosímil de la información como por los prejuicios ideológicos y religiosos que les impiden verlo con normalidad, quizás por la ignorante y políticamente interesada reducción de lo vasco a la montaña, impulsada por los conquistadores castellanos desde el siglo XVI.
Los nombres de persona euskéricos reflejados en la documentación de los siglos XI al XVI de la Ribera Tudelana recopilados por Jabier Sainz Pezonaga nos dejan constancia de los nombres de numerosos musulmanes, según acaba de publicar en Fontes Linguae Vasconum: “Se nos plantea la existencia en la Ribera de Navarra de moros euskaldunes, de gentes de religión musulmana vasco-parlantes”. “Nos abre la perspectiva de considerar la pervivencia del euskera en la Ribera durante los siglos de la dominación musulmana en convivencia con la lengua árabe y el romance mozárabe”, aunque también habría euskaldunes mozarabes.
A las investigaciones del citado autor hay que añadir las publicadas en los últimos años por José Mª Jimeno Jurio, Martín Martínez Saenz de Jubera y Erlanz Urtasun -este último ha descubierto un pleito de 1535 donde todos los testigos agricultores de Tudela y comarca afirmaban que para ser veterinario allí era necesario saber euskera- en fin todos ellos han puesto de manifiesto la existencia de pruebas irrefutables sobre la continuación del euskara en el Valle del Ebro incluida su margen derecha durante las épocas, romana, goda y musulmana.
El Jurado de la Aljama de Tudela el año 1309 era Mahoma Ocharra u Oxarra. Otros moros navarros: Mahoma Ezquerro en Ablitas, Abarqua en Cortes y Ribaforada, Çuri judío de Tudela, Çurra, Gazcarro, Caparra, Zatiquero, Barrena, etc. En Ribaforada, Cascante, Monteagudo, Cintruenigo, Corella, Araciel, Cabanillas, Fustiñana, Arguedas y Cortes es común el apellido “Navarro” entre los moros de dichos  pueblos. El motivo es su significado étnico-lingüístico. Es decir, son riberos euskaldunes autóctonos de religión musulmana.
La Vasconia musulmana y su influencia en la historia navarra
La realidad histórica nos muestra que con los diferentes conquistadores que ha padecido esta tierra se pueden hacer dos grupos; primero, los que a pesar de todo dejaron como balance un fortalecimiento político y cultural y también desarrollo  económico: Roma y los musulmanes; segundo, los que por el contrario han ocasionado una secuela de destrucción y retraso: celtas, visigodos y castellanos. En esta reflexión nos vamos a detener con los musulmanes.
Desde el punto de vista geopolítico además de la Navarra reducida existe la Navarra marítima y la Navarra Norpirenaica o gascona, pero también hubo una Navarra musulmana, o Vasconia islámica, todo ello dentro del espacio vascón circumpirenaico y sus cuencas del Ebro y Garona.
La realidad vascona del Alto Valle del Ebro está acreditada durante toda la época romana, en el siglo V el escritor de Calahorra Prudencio nos habla del Valle del Ebro vascón, y también antes, pues la penetración céltica constatada a partir del siglo VI a. de C. desaparece con Roma en el siglo II a. de C. Esta condición vascona, política y cultural, no acaba en la época de la vecina Hispania visigoda, siglos VI y VII, ni después con los musulmanes, siglos VIII a comienzo del XII. Durante dichos periodos de tiempo no hubo cambios demográficos reseñables, prácticamente ninguno con las incursiones godas y pequeños con los musulmanes.
La historiografía en general ha obviado la influencia que tuvo en el conjunto de Vasconia su ámbito musulmán. No se ha tenido en cuenta ni se ha estudiado suficientemente el papel de esta realidad histórica y su repercusión. Hasta el punto de que sin la presencia de los vascones musulmanizados no sería posible entender la historia de Navarra.
Hay quienes desde la historiografia gran-nacional española han querido ver en el Conde Casius, iniciador de la familia de los muladíes Banu Qasi, a un noble godo. Sin embargo, es mucho más verosímil, con las fuentes disponibles, que Casius fuese un “possessor” o “rico hombre”, cuyo asentamiento familiar, por ubicación geográfica y política, radicaba en la zona de Borja, Tarazona, Alfaro, Cascante y Calahorra, que hundía sus raíces entre los romano-vascones del Valle del Ebro.
Casius a la llegada de los musulmanes al Valle del Ebro abrazó su religión, siendo el origen de la familia Banu Qasi, pero siguió manteniendo las intensas relaciones políticas y de parentesco con los demás dirigentes vascones vecinos. Casius estableció juramento de fidelidad con los Califas Omeyas de Damasco a donde se trasladó personalmente, vínculo que se mantuvo durante doscientos años hasta la caída de los Omeyas de Córdoba lo que coincide también con el fin de los Banu Qasi.
La viuda del padre de Eneko Aritza, se casó con el Banu Qasi Fortun ben Fortun, por lo que Eneko Aritza primer rey de Pamplona y Muza ben Muza señor de los riberos musulmanes eran hermanos. Este pequeño “reino” musulmán actúa formando parte del emirato y a veces de forma casi independiente.  En el año 824 al proteger a los vascones de Pamplona del califato cordobés, se hizo posible la consolidación del Reino de Pamplona frente al expansionismo franco. Primero Muza ben Fortún y después Muza ben Muza  al mando de la Vasconia musulmana fueron el apoyo más eficaz de Eneko Aritza en el nacimiento y consolidación del Reino de Pamplona.
Los tudelanos y Sancho III el Mayor
El episodio, que ha llegado hasta nosotros relatado por un testigo, que se recoge en la dajira de Ibn Bassam, nos deja constancia de cómo los tudelanos en tiempo de Sancho III el Mayor, desobedeciendo al regulo de Zaragoza, y defendiendo los intereses del citado rey de los vascones, cortan el paso al Conde de Castilla que se dirigía a establecer una alianza con el Conde de Barcelona contra Navarra: Pero las gentes de Tudela, entonces altivos y poderosos, desaprobaron aquello y decidieron contrariarle para evitar el baldón [de dejar pasar al Conde], que enterado de todo esto, cuando estuvo cerca de la ciudad, envió mensajeros para convocar a una comisión de sus notables con los que hablaría en el camino”. Pero la mayoría de los tudelanos considerándolo enemigo quiso atacarle y el castellano Sancho les repelió. Entonces los musulmanes riberos se encerraron tras sus murallas y el Conde de Castilla siguió su camino.
Las informaciones que proporcionan las fuentes musulmanas hablan de la llegada de habitantes a Tudela para repoblarla procedentes de las localidades de su entorno, de la misma Cascantum pues como señala Juan José Bienes Calvo los restos arqueológicos que abundan en el subsuelo de la ciudad nos retrotraen a la I Edad del Hierro, y a toda la época romana, sin solución de continuidad, afirmando que la Caiscata indígena estaba en Tudela y que sólo cuando se trazó la calzada romana del Valle del Ebro se trasladó a la nueva Cascantum en el mismo Valle del Queiles, quedando la población anterior dependiendo del Cascantum, Municipio Latino Viejo.
La primera noticia sobre Tudela es del momento en que los vascones de Pamplona quizás dominados temporalmente por los francos, aliados con los Banu Qasi atacan el año 802-3 “Madinat Tutila”, a la que toman y hacen prisionero a su emir Yusuf ben Amrus ben Yusuf.
En el Cerro de Santa Bárbara se alzaba el alcazar musulmán, transformado posteriormente por los reyes de Navarra en castillo y palacio. Durante el siglo XVI tras la conquista española fue derribado en gran parte. Al mismo tiempo que eran perseguidos y aún expulsados a África, aquellos musulmanes euskaldunes originarios de la Ribera, aunque otros muchos se convirtieron al cristianismo por las conminaciones de la Inquisición. Todo ello puede explicar la mayor resistencia a la conquista castellana que tuvo la merindad de Tudela.
Las construcciones musulmanas cuyos restos arqueológicos están apareciendo dan fe de la importancia de Tudela. Así los elegantes  roleos de su Mezquita Mayor, encontrados en la actual catedral que la reemplazó, fueron el cercano modelo de los numerosos roleos, así como otros motivos y decoraciones arquitectónicas, entremezclados con canecillos y modillones que adornan prácticamente todas las iglesias románicas de la Navarra cristiana.
Por mucho que algunos se empeñen en tergiversar estos hechos con la intención de apuntalar la impostura historiográfica gran-nacional española y francesa, la historia es sencillamente la realidad.

Tomás Urzainqui Mina
 Como epílogo quiero mencionar de forma muy breve el caso de la necrópolis de Aldaieta, en Álava (todo un clásico en este blog, aunque nunca le hemos dedicado una entrada monográfica y eso es algo que va a cambiar pronto...), fechada entre los siglos VI y VII d. de C. y en donde los análisis de ADN mitocondrial antiguo detectaron la presencia de marcadores genéticos de origen norteafricano en dos individuos, muy probablemente emparentados. Las fechas manejadas para el yacimiento permitieron a los autores del estudio presentar esos resultados como la prueba de una llegada de gentes del Norte de África a la Península con anterioridad a la invasión de 711. Sin embargo y como veremos en una próxima entrada, en este momento esa afirmación ha de ponerse en cuarentena.

martes, 18 de junio de 2013

VASCONES, ALIADOS DE LOS ROMANOS CONTRA CÁNTABROS Y ASTURES, CAPÍTULO II






http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3177295


¿Vascones en las filas romanas durante el Bellum Cantabricum?La moneda-colgante del Campo de Las Cercas (Cantabria)

  • Autores: Antxoka Martínez Velasco
  • Localización: Zephyrus: Revista de prehistoria y arqueología, ISSN 0514-7336, Nº 64, 2009 , págs. 133-139
  • Títulos paralelos:
    • Vascones in the Roman army during the Bellum Cantabricum?: The coin pendant appeared in Campo de Las Cercas (Cantabria)
  • Resumen
    • españolEntre las monedas recuperadas en el campamento romano de El Campo de Las Cercas, se encuentra un denario perforado emitido por una ceca vascona. Se propone su identificación como colgante de un auxiliar de procedencia vascona que participó en las Guerras Cántabras.
    • EnglishA Vasconian coin recovered from the Roman military camp known as El Campo de Las Cercas is interpreted as a hanging object used by a Vasconian auxiliary during the Cantabrian Wars.



VASCONES, ALIADOS DE LOS ROMANOS CONTRA CÁNTABROS Y ASTURES CAPÍTULO I





Hibai Castro graba el ‘lapidem’, la piedra funeraria que describe los méritos de Mocconio, funcionario de Roma.
http://www.deia.com/2013/06/04/ocio-y-cultura/que-mundo/roma-domuit-vascones


Roma domuit vascones

Roma domuit vascones

Una lápida ratifica que los vascos estuvieron sometidos al Imperio Romano
iñaki mendizabal elordi - Martes, 4 de Junio de 2013



BILBAO
AÑO 2012 d. C. Se rueda un documental con romanos y vascones de por medio. ¿Por qué? Porque dos asociaciones culturales de Bilbao (Ibaizabal Mendebalde y Zenbat Gara) se afanan desde hace tiempo en sacar adelante un proyecto faraónico: Euskara Jendea (La historia de nuestra lengua, la lengua de nuestra historia), una serie de seis documentales que mostrará los orígenes y el devenir de un pequeño pueblo y de un idioma que ha sobrevivido en el mismo lugar durante milenios. Se trata de la versión audiovisual del libro Vascos, escrito por Xamar.
Volvemos a 2012. Los responsables de Euskara Jendea están en plena faena, rodando el segundo de los documentales, En el Imperio Romano, y mientras investigan se encuentran con una lápida curiosa, escrita en honor a Caius Mocconious Verus (Mocconio Vero), funcionario de Roma que, entre otras cosas, realizaba censos para el Imperio. En la piedra se glosan los méritos del tal Vero, entre los que figura el haber realizado un censo en 24 ciudades vasconas y várdulas. Se dispara el asombro entre el equipo de Euskara Jendea, que es consciente de que está ante una pieza única que despeja dudas sobre un tema manido pero sumamente delicado: ¿cedieron los vascones ante el empuje del águila romana? La losa del tal Vero ratifica lo que algunos ya sabían: sí.
El equipo de Euskara Jendea mostró ayer imágenes inéditas de la citada lápida, que nos transporta al siglo I o II antes de Cristo. "Roma hacía censos y en ellos recogía información de los ciudadanos, y eso significa que esas ciudades estaban sometidas al Imperio", explicaba ayer en Bilbao Mertxe Urteaga, directora del Museo Romano Oiasso. Ella fue quien puso a los promotores de Euskara Jendea tras la pista de la lápida. "Nos señaló la existencia de esta losa y decidimos buscarla", apuntaba ayer Hibai Castro, uno de los responsables del proyecto.
Aunque la lápida se encontró hace años en Roma, su pista se había perdido, hasta que dieron con su rastro en una investigación epigráfica de la arqueóloga italiana Laura Chioffi. Ella fue quien les dijo que la lápida estaba en el Museo Louvre de París. "Nos fuimos para allá y encontramos la pieza en el almacén de Saint Denis, allí donde van a parar todas las piezas que no tiene cabida en el Louvre", abundaba Castro.
El Museo Oiasso ya ha comenzado los trámites para traer la pieza a Euskal Herria. "El hecho de que Mocconio Vero censara esas 24 ciudades y dejara testimonio de ello tiene un enorme valor histórico", explicaron los responsables de Euskara Jendea. Eso sí, no será fácil conocer la razón que llevó al tal Vero a realizar los censos, pero, según Urteaga, lo más interesante es el número de ciudades censadas: "La Guía Geográfica de Ptolomeo (100-170 d. de C.), contemporáneo de Mocconio, también recoge 24 ciudades, y este último hallazgo no hace más que corroborar lo que detalló Ptolomeo". Este hallazgo refuerza una paradoja que sigue asombrando a historiadores y lingüistas: los romanos controlaron Vasconia por completo, pero los vascos mantuvieron su lengua, cuando muchas otras desaparecieron.
Poco que ver, por tanto, con la aldea irreductible (¡oh, Astérix el Galo!), con guerras interminables y enconadas resistencias. Roma veni, vidi, vici, y explotaron las riquezas de nuestro territorio durante cinco siglos. Quien albergue dudas al respecto puede pasarse un día por el Museo Oiasso, en Irun, donde se recoge de forma precisa (y preciosa) el paso de las legiones del águila por nuestra geografía, que se extendía entonces desde el río Garona hasta Calahorra y más allá.